Niño bonito

En la fría noche la humedad condensaba los vahos de las respiraciones y los convertía en millares de pequeñas gotas que se deslizaban detrás de los cristales de coches y ventanas. La gente transitaba con sus abrigos largos bien abrochados, las bufandas rodeaban sus cuellos y todo un universo de gorros, gorras y sombreros escondían las cabezas de la mayoría de transeúntes que andaban con cierta premura para llegar a sus casas o para meterse en algún bar y tomar algo que les calentase los destemplados cuerpos.

Un joven abrió la puerta del Classic, un bar al que nunca había acudido antes, pero.../... Leer el relato completo